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Este blog es para nosotros, las personas que amamos a alguien con capacidades diferentes. Nuestro objetivo es apoyarnos, transmitir experiencias e información, no sólo entre nosotros, sino a toda la población, darnos a conocer con el fin de que nuestros niños vayan siendo cada vez más incluidos en nuestra sociedad en sentido social, económico, legal, cultural, etc.
Esperamos sea de su utilidad, y agrado.

agosto 27, 2011

TESTIMONIOS: El sueño de Milagros. Por: Ana R.

Esta publicacion fue tomada de http://www.retosfemeninos.com/ y editada por Ana R.

Cuando nací mamá decidió llamarme Milagros. Doce horas en el trabajo de parto mas difícil que nunca hubo tenido son la respuesta a la elección. Cuando era más pequeña, solía contarme mientras me peinaba las dos acostumbradas trenzas que mi piel era muy blanca, casi transparente, que parecía una muñeca por mi tamaño pequeñito. A mi papá no lo recuerdo. Poco después de mi nacimiento se fue de la casa, llevándose consigo a mi hermano Irving. A veces entre sueños escucho una voz de hombre hablando muy fuerte, diciéndole a madre que no quería continuar en el infierno. Cuando cierro los ojos, todavía puedo ver las lágrimas en los ojos cafés de mamá. Ella solía abrazarme muy fuerte, cuando en las noches gritaba asustada. Cuando papá se fue, mi mamita tuvo que regresar a trabajar. Por supuesto se negaba a mandarme a la guardería, por temor a que me lastimaran. Ambas estábamos tan solas. Fue cuando Maria de Jesús, nana María, entró a la casa, con aquella blusa de grandes flores rojas, su cabello tejido alrededor de la cabeza, y acompañada por sus tres hijitos que con los años se volvieron mis... ¿hermanos?... no lo sé, la vida nunca me dio uno con quien crecer, pero creo que tenerlo debe sentirse muy parecido a lo que yo siento por ellos.

Todas las mañanas, nana María entraba en mi cuarto con sus pasos pesados. Abría la puerta y las ventanas, y con su voz estridente me sacaba de entre los sueños...

-- Ya despierta, Mili... que tenemos muchas cosas que hacer. Vamos a ir al mercado a comprar la fruta y luego tengo que llevarte al parque. Además acuérdate que hoy entraron otra vez Felipe, Gil y Mateo a la escuela. Así que me vas a tener que acompañar a recogerlos. Cuando lleguemos de hacer todo eso, tengo que ponerte bien chula porque tu mami va a llevarte a con un nuevo maestro que le recomendaron. Uy, dicen que este enseña muchas cosas, y a mi ya me urge que aprendas a leer y hacer cuentas, ya ves que luego los marchantes se quieren pasar de vivos conmigo a la hora de pagarles... pero cuando tu aprendas, no me van a volver a ver la cara... andando que la tina ya esta lista.

Casi todos los días era la misma rutina. El baño estaba listo siempre a las 10 de la mañana. Cuidadosamente nana Maria me lavaba el cabello y luego ponía la esponja entre mis manos.

-- A ver, chamaca de porra, lávese bien el cuerpo... ya está grandecita y no necesita que yo la talle como si fuera un bebé... Acuérdese de tallar bien atrás de las orejas.

Luego me llevaba al comedor, donde en la mesa ya estaba dispuesto un plato de fruta, un vaso de jugo, un vaso de leche, y las vitaminas malolientes que me revolvían el estomago. Al principio no podía ni siquiera tragarlas, pero aquella mujer siempre me regalaba un dulce de leche si me las tomaba sin protestar.

Odiaba acompañarla a recoger a los chicos a la escuela. Siempre había tanta gente arremolinada en la puerta que me daba miedo perderme. Como esa tarde los muchachos tardaron en salir, nana María y yo entramos a buscarlos. Encontramos a Felipe y Mateo con la ropa sucia y rota, sentados afuera de la dirección. Gilberto estaba adentro con la maestra Susy.

-- Sus hijos hoy tuvieron un comportamiento muy primitivo. Se liaron a golpes con otros niños de su salón. Por fortuna, los separaron antes de que continuara el pleito. Temo que debo suspenderlos una semana.

Nana María miró a sus hijos con los ojos furiosos que ponía cuando estaba molesta. Por más que insistió, no pudo sacarles el motivo de aquel pleito, hasta que íbamos de camino a casa y Felipe decidió interrumpir el regaño.

-- Es que Pedro empezó a decir cosas bien feas de Mili... Dijo que estaba mensa y que por eso no la querían en la escuela... yo me lo estaba sonando, pero luego se metieron sus amigos. Entonces Mateo y Gil se metieron también al pleito, para defenderme de los que me estaban montoneando.

A nana María se le rasaron sus ojos grandotes y profundos. Con la voz apretada le dijo a sus chiquillos...

-- Si fue así... que bueno que te sonaste a ese mocoso malcriado... habráse visto semejante cosa... menso el y la mas vieja de su casa... deja que vea a su papá y voy a ponerlo en su lugar, pa´ que aprenda a educar a sus hijos... si mi Mili es tan bonita como una florecita; ya quisiera ese viejo panzón que alguno de sus hijos fuera tan amoroso como ella... y a ustedes los voy a llevar a la feria... vámonos pa´ la casa a remendar esos uniformes.
¿Por qué diría el tal Pedro que yo estaba mensa, si ni siquiera me conocía? además, mensa es una palabra fea que nana María no nos dejaba repetir. Mi mami no me mandó a esa escuela porque no tiene juegos como la otra a donde me llevaba. Además ahí no tengo amigos... bueno, en la otra nomás tengo uno, pero me quiere muchísimo...

Con el tiempo aprendí a leer y hacer cuentas. Mi mami me compró una calculadora de números grandotes, y cuando nana María y yo vamos al mercado me permite llevármela. Así yo apunto lo que vamos comprando, y cuando es hora de pagar, nana María ya sabe cuanto tiene que darles. Hoy es mi cumpleaños... Nana me va a hacer un pastel de naranja. Fuimos a la panadería de Don Fermín, y me dejó escoger las velas para el pastel. Escogí un numero dos y un numero cero, con florecitas color de rosa, porque dos y cero juntos dicen veinte, y veinte son los años que cumplo hoy... Mamita me compró un vestido de muchacha grande, como el que se puso cuando terminó la escuela. Me siento triste porque Felipe y Mateo no pudieron venir a mi cumpleaños, es que Guadalajara queda muy lejos y tienen clases en la normal. Pero Gil me paseó en su moto de regalo y me compró unos globos de gas para adornar mi cuarto. Mi mami siempre se pone triste en mi cumpleaños. Creo que a ella nunca le hicieron una fiesta tan bonita. Además hoy va a venir a la fiesta mi maestra Lula, mi amigo Paulo y... el maestro Danny.

El maestro Danny es un muy guapo. Tiene el pelo del color de la miel y los ojos del color del cielo. Sabe manejar y todos los días llega en su carro a la escuela. Luego se pone el uniforme blanco y entra al salón de rehabilitación a enseñarnos terapia del lenguaje. Eso es cuando a uno lo enseñan a pronunciar la r de ferrocarril y la g de gato y girasol, que son distintas. A mi me gusta su clase. Cuando es martes y viernes, me levanto mas temprano y nana Maria me peina una cola de caballo y me pone brillo en el pelo y los labios. Además mamita me compró un perfume y me lo pongo antes de ir a la escuela. Un día el maestro Danny se me acercó y me dijo:
-- Mili, hoy vienes muy bonita... qué rico huele tu perfume... si te sigues arreglando así, todos van a enamorarse de ti y nada más van a venir a verte.

Se lo que es estar enamorado. Una vez vi una pelicula, donde el muchacho estaba enamorado y se casaba con la muchacha bonita... después de salir de la iglesia tenian un bebé y eran muy felices. Como yo soy bonita alguien va a enamorarse de mí y querrá casarse. Pero no quiero tener un bebé. Lloran por todo. Por eso mi mami no quiso mas bebés. Yo quiero casarme con el maestro Danny. Sabe muchas cosas, a lo mejor me enseñaría a manejar un auto y saldríamos en la noche. Entonces se lo dije a mi mamá, pero creo que no le agrada que yo me case. Puso una cara bien fea y me mandó a dormir a mi cuarto. Pero la conozco, entonces me escondí atrás de la puerta de la cocina, y la escuche hablar con nana María.

-- No llores, Mónica... que la niña puede escucharte y no es bueno para ella. Creo que es tiempo de que tomes una decisión sobre lo que te sugirió el doctor Alponte.

-- ¡Tenía tanto miedo de este día! es una niña...

-- No Mónica... Milagros no es una niña, físicamente es una mujer adulta, solo tiene síndrome de Down. Mónica... hemos estado juntas desde hace veinte años... aquí he trabajado todos los días, quiero a Mili como si fuera mi propia hija... pero esta desición solo tu la puedes tomar. Debes esterilizar a Mili... Tú sabes lo que nos dijo el doctor. El síndrome de Down no afecta en muchos casos la capacidad reproductiva. Mili puede tener un bebé... pero no es lo más sano. Tarde o temprano tu y yo tendremos que morir, ella es una chica fuerte y saludable, por fortuna, y no se quedaría sola; tu sabes que mis hijos la adoran y verían por ella... pero no se que pasaría si por algún motivo ella se quedara embarazada de alguien, tu sabes que sus posibilidades de dar a luz un hijo con el mismo problema son muy altas...

-- No, Maria de Jesús... no me digas eso... ambas hemos cuidado de Mili muy bien, no tiene porque sucederle nada...

Nana María siempre tiene razón en lo que dice. Tengo que decirle al doctor que no quiero un bebé. Ni siquiera se bien que pasó el día que nana se fue de la ciudad a visitar su pueblo, junto con sus hijos... Mamita tenia que trabajar, me dejo sola en la casa... Entonces llegó Julio, el amigo de Gil a buscarlo. Me dijo que era muy bonita, y me dio un beso. Yo al principio sentía bien bonito, pero luego empezó a lastimarme mucho... empezó a salirme sangre, creo que porque llegó mi periodo. Cuando el se fue tuve mucho miedo, me metí a bañar a la tina y se me quitó el dolor. No quise contarle nada a mamita, tenia miedo de que Julio la lastimara también. Pero nana María si lo supo. No se como, pero un día mientras me llevó a bañar, me preguntó muchas cosas, que si tenia novio, que si alguien me había besado... yo le dije que si, le conté que Julio me besó y me hizo daño. Nana salió como loca a buscar a mamá. Me llevaron con el doctor Alponte.

-- Señoras... yo les tengo que dar una mala noticia. El embarazo de Mili está muy avanzado. Realizar un aborto a estas alturas es poco viable. Tiene casi 20 semanas de gestación. ¿Cómo es posible que apenas se haya enterado del abuso que sufrió su hija?

El doctor me dijo que yo iba a tener un bebé. Empecé a llorar. Le dije que los bebés lloran por todo, no hablan, ni pueden comer solos. Le dije que yo no quería uno. Ahora tengo mucho miedo... Estoy a punto de entrar a la sala de operaciones. El bebé que tengo en mi pancita debe salir y el doctor lo va a ayudar. Mamita dice que todo estará bien, que va a estar adentro conmigo para darme la mano. Estoy enojada con Nana María. Cuando el doctor Alponte le dijo que es una niña, nana empezó a coser todos los días ropita para ella y ya no hace nada para mí. Por lo menos cuando la saquen no me va a volver a patear mi pancita, voy a volver a ponerme mi ropa de antes, y me volveré a peinar para ir a la escuela, a la clase del maestro Danny, con el que me quiero casar, porque sabe muchísimas cosas.

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