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¡Saludos, familias especiales!
Este blog es para nosotros, las personas que amamos a alguien con capacidades diferentes. Nuestro objetivo es apoyarnos, transmitir experiencias e información, no sólo entre nosotros, sino a toda la población, darnos a conocer con el fin de que nuestros niños vayan siendo cada vez más incluidos en nuestra sociedad en sentido social, económico, legal, cultural, etc.
Esperamos sea de su utilidad, y agrado.

noviembre 04, 2011

¿CÓMO LO HAGO?: El control del comportamiento, disciplina (Parte I)

Todos nos hemos encontrado en situaciones en las que algún niño se convierte en una molestia.  Sin embargo, en vez de culparlo a él por su mala conducta, culpamos a sus padres.  Incluso en el sentido legal, a los padres se nos puede juzgar culpables de las travesuras de nuestros hijos.

Una de las principales responsabilidades de un padre es enseñar al niño a comportarse bien.  Cada niño es único, cada niño tiene su personalidad individual y ésta debe tomarse en consideración.  Tenemos que encontrar el justo medio entre obligar continuamente al niño a hacer cosas y darle total independencia ara tomar sus propias decisiones.

Con frecuencia, tendemos a ser más indulgentes con el niño discapacitado.  Como usted sabe, un niño especial es, primero y antes que nada, un niño; por lo tanto, debemos enseñarle a ajustarse a las reglas de la misma manera que enseñamos a los niños con un desarrollo normal a comportarse correctamente.  Todos los niños aprenden mediante el cumplimiento constante de reglas de buena conducta, las cuales no son muy diferentes para los niños discapacitados o excepcionales que para los niños que se desarrollan regularmente.

Proponemos aquí formas para que usted interactúe con su hijo.  Se utilizan ejemplos particulares de reglas de buen comportamiento que usted puede incorporar en su sistema de disciplina.  Además, seguramente usted agregará otras reglas.  Más que un sistema integrado de reglas específicas para enseñar, se presenta una filosofía.

LA DISCIPLINA ES ENSEÑANZA.-

A menudo asociamos la palabra "disciplina" con reglas y reglamentos, comportamiento uniforme y castigo.  Sin embargo, la disciplina no significa golpear al niño, tampoco denota necesariamente precisión y orden militar.  La disciplina es el método que empleamos para enseñar a nuestros hijos cuáles comportamientos admitimos en casa y en la sociedad y cuáles no permitimos; es la forma de enseñarles nuestro sistema de comportamiento adecuado.  Disciplina y control del comportamiento tienen el mismo significado.

Consideraciones.-

La enseñanza es una manera de ayudar a los niños a aprender más rápido que sin una guía.  Para disciplinarlos eficazmente, debemos tener en cuenta ciertos factores.

Uno de ellos es la personalidad individual del niño.  Por ejemplo, dos hermanas son muy diferentes y necesitan distintos tipos de advertencias; por eta razón, su madre las disciplina de distinta manera.  Cuando Susana se porta mal, su madre sólo dice: "eso no está bien", y Susana deja de hacerlo.  Patricia, por otra parte, no presta atención a las advertencias suaves, por lo que su madre debe utilizar palabras más enérgicas e incluso tiene que apartar a Patricia de la situación para cesar su mala conducta.

La edad es otro factor que también debe tenerse en cuenta.  Obviamente, no esperamos que un niño de cinco meses presente los mismos comportamientos que un niño de cinco años o un adolescente de 15.  Por ello, variamos nuestras expectativas de acuero con la edad del niño.

Si tenemos un hijo especial, tenemos que considerar su edad mental más que su edad cronológica.  Si el niño piensa y actúa como si tuviera dos años, debemos esperar que se ajuste a las reglas y que s´lo entienda en la medida en que un niño regular de dos años lo puede hacer.

La estatura del niño nos puede desorientar.  Un niño que tiene siete años de edad, cuya estatura y apariencia son las de un niño de siete años, puede no actuar como un niño cualquiera de esa edad; por lo tanto, debemos fundar nuestras expectativas acerca de su comportamiento en sus acciones, no en su apariencia.  Tenemos que esperar que el niño actúe conforme a su edad mental.

También deben considerarse las capacidades del niño.  Si un niño especial puede sentarse solo y comer correctamente, esperamos que se comporte así al comer en algún restaurante.  Si el niño tira los platos debido a que no posee un buen control de sus movimientos, su madre puede comprar platos de cartón o de plástico, o bien, no debe esperar que el niño ponga la mesa.  Variamos nuestras metas y expectativas acerca de lo que queremos que haga el niño, de acuerdo con sus capacidades.

Modificamos nuestras metas -los comportamientos que queremos controlar- con base enla edad y en las capacidades del niño.  Nuestra meta puede ser que el niño de cinco meses se duerma en la noche, que el niño de cinco años deje de meter su dedo en la nariz y que el joven de 15 años respete el horario de llegada que hemos establecido.  Debido a que los niños especiales cambian, también deben cambiar nuestras metas.  Al establecer las metas que quiere que su hijo alcance, asegúrese de considerar su edad mental y sus capacidades; seleccione algunas conductas que sean importantes para usted y enséñelas a su hijo.


Modelamiento.-

Poseemos una herramienta muy valiosa para enseñar a nuestros hijos la forma correcta de comportarse: nuestras propias acciones.  Así como modelamos el lenguaje de nuestros hijos, modelamos su conducta.

Usted como padre es el mejor ejemplo para su hijo.  Nadie ve a su hijo tanto como usted lo hace.  Esto es especialmente importante aen los años preescolares.  Usted desempeña la función de modelo.  Nadie más tiene las oportunidades que usted posee para influir en el sistema de desarrollo de su hijo y nadie más es tan amado y respetado por él.  En ocasiones, usted puede pensar que éste no es el caso, pero así es; su hijo en verdad lo ama y quiere ser como usted.

Nuestros hijos nos quieren y desean imitarnos.  ¿No ha querido su hija ayudarla con los quehaceres hogareños?  Su hija hace un pastelito mientras usted hace el grande; dobla las toallas mientras usted plancha la ropa de la familia.  Las primeras responsabilidades del niño provienen de estas imitaciones.  Doblar las toallas de manos o poner la mesa son algunas de las primeras tareas que utilizamos para involucrar a nuestros hijos en las labores familiares y para enseñarles a ser respnsables.

Como padres, proporcionamos los primeros modelos de buena conducta que nuestros hijos ven.  Cuando éstos crezcan, encontrarán otros modelos para imitar.  Sin embargo, continuamos modelando nuestros valores y nuestra versión de lo que es un comportamiento conveniente y aceptable.

Debemos saber qué es lo que estamos enseñando.  Ir al trabajo todos los días muestra a nuestros hijos que valoramos la formalidad; is a la iglesia fomenta el sentido de la religión; ir a conferencias de padres-maestros muestra a nuestros hijos nuestro interés en la educación.

También debemos ser conscientes de que a veces los niños nos ven haciendo cosas que preferiríamos que ellos no aprendieran.  Por ejemplo, ellos pueden vernos cuando somos informales, cuando utilizamos un lenguaje que nos gustaría que ellos no usaran o cuando no comemos verduras.  Nuestra conducta les proporciona un patrón en todo momento, no sólo cuando queremos modelar ciertos comportamientos.

(continuará...)

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