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¡Saludos, familias especiales!
Este blog es para nosotros, las personas que amamos a alguien con capacidades diferentes. Nuestro objetivo es apoyarnos, transmitir experiencias e información, no sólo entre nosotros, sino a toda la población, darnos a conocer con el fin de que nuestros niños vayan siendo cada vez más incluidos en nuestra sociedad en sentido social, económico, legal, cultural, etc.
Esperamos sea de su utilidad, y agrado.

noviembre 05, 2011

¿CÓMO LO HAGO?: El control del comportamiento, disciplina (Parte II)

DISCIPLINA ACTIVA.

Nosotros somos importantes como modelos de conducta, pero también les enseñamos activamente a nuestros hijos lo que es aceptable y lo que no lo es.  Algunos de los componentes indispensables para disciplinar en forma activa a nuestros hijos son el amor, las consecuencias naturales, la constancia, la comunicación y la canalización de las emociones.


Amor.-

Obviamente usted ama a su hijo; de lo contrario, no estaría leyendo esto.  Usted desea ser el mejor padre para su hijo especial.  Para disciplinar de manera activa a un niño, primero hay que amarlo.  El amor que usted siente por su hijo es la fuerza motivadora que se encuentra tras la disciplina.

En ciertos momentos, usted puede dudar de ese amor; especialmente cuando el niño dibuja el retrato familiar en la pared recién pintada de la sala, incluso puede llegar a pensar que lo odia.  Esto no hace que usted sea un mal padre.  Todos los padres se enojan en algún momento.  En realidad, no es su hijo la causa de que usted se enoje; es su comportamiento el que es irritante.  No sienta que usted es un mal padre si se enoja con su hijo especial.  Recuerde que es el comportamiento el que es molesto, y aunque el niño fuera regular, esa conducta le molestaría.  Es natural y comprensible sentirse enojado en ciertas ocasiones; lo importante es la manera en que usted controle los sentimientos y las situaciones.

Es fundamental que usted discrimine el amor por su hijo del enojo y la irritación que siente a causa de sus travesuras.  Ambos, usted y su hijo, deben comprender que usted está molesto debido a la mala conducta del niño pero que aún lo ama.

Es importante que su hijo comprenda que usted no dejará de quererlo si se porta mal.  Yo digo cosas como "no me gusta que me interrumpas cuando hablo por teléfono", o "me molesta que dejes tus juguetes en el pasillo porque puedo pisarlos y tener un accidente", y trato de no decir "eres una niña mala".  En realidad, ella no es mala; su comportamiento es lo que me molesta.  Tengo que hacerle comprender que no la dejo de querer cuando estoy disgustada a causa de sus acciones.

Cuando todo sale mal, es fácil exagerar el papel de padres.  Los niños parecen ignorar a propósito que usted está a punto de perder la paciencia.  Cuando esto suceda, no comience a repartir golpes.  Nunca golpee a un niño cuando usted esté enojado.

Mi madre me dijo que en ciertas ocasiones me habría "matado" si me hubiera tocado, y probablemente eso era lo que yo deseaba.  Su consejo fue excelente: nunca golpear a un niño al estar enojado, ya que no se tiene conciencia de la propia fuerza, ni se piensa correctamente.  Cálmese antes de decidir lo que debe hacer.

Cuando usted está enojado (a), puede compartir sus sentimientos con su hijo.  Él debe comprender que usted también tiene sentimientos, los cuales son una consecuencia directa de sus acciones.  "Javier, te dije que no aventaras este avión dentro de la casa.  Rompiste el televisor y estoy muy enojada por eso.  Vete a tu recámara en este mismo instante.  Hablaré contigo después, cuando ya no esté tan enojada".  Estas palabras, cuando son pronunciadas con control, pueden ser muy eficaces.  Javier sabe que desobedeció, con lo cual provocó que usted se enojara.  Ésta es una consecuencia de sus acciones que debe afrontar, así como una experiencia para que Javier aprenda, al mismo tiempo que le da a usted la oportunidad de controlarse.

Algunas madres me han dicho que a veces se encierran en el baño -el único lugar tranquilo de la casa- para controlar sus emociones.  Yo nunca lo he intentado.  Siento mucho temor al imaginarme algunas dificultades en las que los niños se pueden meter mientras estoy dentro, tratando de controlarme.

Toda situación puede transformarse en una experiencia de aprendizaje.  De hecho, un niño no puede aprender a menos que se le coloque frente a diversas experiencias.  Podemos utilizar tales experiencias para enseñar, tanto a los niños regulares como a los especiales, a distinguir entre el comportamiento adecuado y el inapropiado.

Usted quiere enseñarle a su hijo que sus conductas siempre tienen consecuencias.  Él es responsable de sus propias acciones y experimenta sus consecuencias.  Lo mejor es cuando estas consecuencias son el resultado natural del comportamiento.

Personalmente, no creo que se le deba pegar a un niño.  Algunos padres utilizan otras soluciones, como mandarlo a su recámara, privarlo de su domingo o regañarlo; pero éstas no son consecuencias naturales de la conducta del niño, son castigos.  Algo más efectivo sería si los padres emplearan las consecuencias naturales como bases de la lección que pretenden enseñarle al niño.

En el ejemplo anterior en el que Javier rompió el televisor, mandarlo a su recámara es un castigo y no una consecuencia natural de sus acciones.  Una consecuencia más apropiada, más natural, es más efectiva.  Puesto que la televisión ya no funciona, él no la puede ver.  Lo que los padres pueden hacer es no arreglar la televisión hasta que Javier ahorre sus domingos para pagar el costo de la reparación, o bien, los padres pueden prestarle el dinero de la reparación, el cual será repuesto con la mitad de sus domingos.  De esta manera, Javier experimenta las consecuencias de su mal comportamiento, al mismo tiempo que aprende lo que es pagar una deuda monetaria.  Esta consecuencia tiene doble valor.

Tales consecuencias naturales son más eficaces para el aprendizaje, pues producen una impresión en el niño.  Además, el padre no aparece en el papel de administrador arbitrario del castigo.  Las consecuencias son un resultado directo de la conducta del niño, el cual debe responsabilizarse de sus propias acciones.  Así, el niño aprende con base en sus errores.  No sólo porque su hijo sea especial le niegue estas oportunidades de aprender a ser una persona socialmente aceptada.

(Continúa...)

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