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¡Saludos, familias especiales!
Este blog es para nosotros, las personas que amamos a alguien con capacidades diferentes. Nuestro objetivo es apoyarnos, transmitir experiencias e información, no sólo entre nosotros, sino a toda la población, darnos a conocer con el fin de que nuestros niños vayan siendo cada vez más incluidos en nuestra sociedad en sentido social, económico, legal, cultural, etc.
Esperamos sea de su utilidad, y agrado.

noviembre 19, 2011

¿CÓMO LO HAGO?: El control del comportamiento, disciplina.- Constancia.


La constancia es el tercer elemento vital de la disciplina.  Es esencial que usted sea constante en el trato con su hijo.  Su hijo especial necesita sentirse seguro y saber que usted siempre reaccionará de una manera predecible.  el niño aprende por medio de la repetición.  Por lo tanto, si usted no es perseverante, será más difícil que el niño identifique los comportamientos que están permitidos y los que no.  Cuando yo era niña, dejaba destapada la pasta de dientes y mi padre siempre me hacía regresar al baño a taparla en forma correcta.  Seguramente, para él fue tan aburrido como lo fue para mí.  Al final, decidí tomar el camino fácil: aprendí a tapar la pasta de dientes después de usarla.

Elija un comportamiento que desee modificar.  Cada vez que su hijo presente esa conducta, haga válida la regla.  Cada vez que su hijo tire la ropa en el suelo, haga que la recoja y que la ponga en el lugar apropiado.  Con el tiempo, gracias a su actitud persistente, su hijo se dará cuenta de que usted tiene una actitud correcta.  

Cuando su hijo haya aprendido el comportamiento que usted seleccionó como importante, ya no tendrá que recordárselo o insistir.  Entonces, puede elegir otra conducta que desee cambiar.  Sea constante mientras establece el nuevo comportamiento.  Aunque crea que no va a tener dificultades con la conducta anterior, sea persistente en la expectativa de que su hijo continuará actuando adecuadamente.

Busque más bibliografía para investigar otros métodos para lograr que su hijo obedezca.  Tales métodos, entre ellos la modificación de la conducta y los contratos, son métodos sistemáticos que aplican los principios que hemos analizado aquí.

Con base en su actitud constante, su hijo aprende las reglas que debe seguir.  Cuanto más persistente sea usted, más fácil será que su hijo aprenda lo que usted considera como aceptable.  Esto es particularmente importante para el niño especial, pues él, aún más que el niño promedio, necesita que sus reacciones sean invariables.

Además, los niños se sienten a gusto si conocen las reglas.  Si su hijo sabe que tirar la ropa en el piso siempre es inadmisible y que ponerla en el cesto constituye una conducta aceptable, empezará a sentirse seguro, ya que entiende lo que usted espera de él, así que sabe lo que debe hacer.  Las reglas no cambian.

Por otro lado, la inconstancia dificulta el aprendizaje.  Su hijo se sentirá inseguro si ignora cuál será su reacción y no sabe si su conducta será aceptable o no.  Para poder prender las consecuencias de sus acciones, el niño necesita que usted siempre reaccione de la misma manera.

Algunas veces somos inconstantes sin darnos cuenta.  Por ejemplo, por ser más práctico recogemos la ropa que el niño tiró en vez de llamarlo y esperar a que él lo haga.  Su hijo no aprenderá nada si usted es condescendiente y recoge la ropa que él deja tirada.  En realidad, su hijo especial se sentirá confundido si usted aplica las reglas un día sí y un día no.  En el momento en que su hijo se dé cuenta de que usted recogerá la ropa si él no lo hace, dejará de sentirse motivado para hacerlo por sí  mismo y tardará más tiempo en aprender cuál es su deber.

Cuando usted es inconstante, le niega a su hijo la seguridad de saber las consecuencias de sus acciones.  ¿Cómo puede el niño saber si su comportamiento es aceptable o no, si la respuesta que usted da no es clara en todo momento?  No es necesario que su hijo cargue con tal incertidumbre.

Obviamente, usted no puede ser contante en todo momento, pero cuanto más lo sea, su hijo aprenderá con mayor facilidad qué es lo que se espera de él.  Su hijo aprende por medio de la experiencia.  Las experiencias, repetidas una y otra vez, proporcionan al niño la insistencia necesaria para aprender las reglas de comportamiento.

Para poder aprender a comportarse de una manera aceptable, algunos niños excepcionales requieren más repeticiones de las que necesita un niño promedio.  No se dé por vencido; gracias a sus reacciones constantes, su hijo aprenderá.


Tomado del libro: "Un niño especial en la familia, guía para padres", de Barbaranne J. Benjamin

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